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El fenómeno de la papaya de invernadero.


La producción de frutas bajo invernadero tiene su origen en el siglo XVII y aunque en la actualidad este modelo productivo no se encuentra muy extendido, puede ser una alternativa interesante y muy rentable para especies de alto valor en áreas en las que la producción hortícola intensiva está perdiendo rentabilidad.

Características específicas de los frutales como su carácter perenne, el tamaño de los árboles o las necesidades de acumular horas de frio para brotar, platean nuevos retos como los son los cultivos tropicales (plátano y papaya), subtropicales (mango, níspero japonés), mediterráneos (uva de mesa) y de zonas templadas (melocotonero y cerezo)

Fruta dulce de enorme aporte nutricional, la papaya (Carica papaya L.) pertenece a la familia de las caricáceas, especie nativa de Centroamérica, cuyo fruto posee un sabor muy agradable (una de las frutas más apreciadas por los consumidores) y excelente valor nutricional por su alto contenido de vitaminas, minerales y fibra siendo además un buen auxiliar para la digestión por la presencia de la enzima llamada papaína.

La papaya Maradol es una de las variedades con mayor demanda en el mercado regional y nacional, por presentar frutos de tamaño mediano de uno a tres kg de peso, con pulpa consistente, de color rojo y agradable sabor. Las plantas son de porte bajo y soporta altas densidades de población por hectárea.

La papaya bajo invernadero ayuda a disminuir considerablemente la incidencia del virus de la mancha anular (PRSV).

La producción de papaya bajo invernadero presenta un crecimiento exponencial en los últimos 5 años y demuestra romper paradigmas ante la producción convencional.

 

 




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