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La huella hí­drica


¿Qué tanto de lo que comes contribuye a la conservación del agua? O que tanto se gastó de agua en ese filete que te vas a comer.

 

Ok no todos consumimos la misma cantidad de agua. Y no sólo tiene que ver con el gasto en la bañera, el llenado de piscinas o el lavado de ropa y trastes sino también con lo que comemos. La producción de alimentos, mucho más intensamente que otras actividades como las industriales o turísticas.

Esto conlleva un consumo de agua que ya se está midiendo para conocer cómo incide en el planeta, y se crean herramientas tecnológicas para conocer este impacto en los distintos países para que las administraciones tengan en cuenta estos datos a la hora de su planificación hidrológica y productiva.

Dichas herramientas se aplican para conocer la cantidad de agua necesaria para cada alimento o producto agrícola y también se evalúan cultivos como el algodón, que utilizamos en las prendas de vestir o el papel. Estos indicadores se hacen necesarios en un mundo que ya es consciente de que el agua es un bien limitado y que en una climatología como la mediterránea, en la que son frecuentes los ciclos de sequía, conviene tener en cuenta estos consumos a la hora de tomar decisiones sobre la gestión del agua y los ecosistemas. 

La “huella hídrica” en el caso de un alimento se define como el volumen de agua utilizado en su producción, mientras que la huella hídrica de un individuo, comunidad empresa se define como el volumen total de agua que se ha utilizado en la producción de todos los bienes y servicios consumidos por éstos. El cálculo de este indicador se puede extrapolar también a un país.

Este indicador de agua depende de varios factores: no sólo del producto consumido, sino de dónde, cuándo y cómo se ha producido dicho producto, es decir, nuestra huella hídrica será diferente si nuestra dieta tiene más tomate que pimiento, pero además, este tomate tendrá diferente huella hídrica según dónde se cultive. Una dieta que ahorre agua

Si siguiéramos al pie de la letra el ahorro de agua en función de la huella hídrica de los alimentos, deberíamos ser vegetarianos y olvidarnos de bebidas como el café, aunque ya se advierte que los datos dependen mucho de cómo y dónde. Un tomate, por ejemplo, necesita 125 litros de agua para sembrarse, nacer, recolectarse y hasta que llega casa.

Por el contrario, un filete de vaca necesita para llegar a nuestro plato unos 5,000 litros, si tenemos en cuenta que para obtener un kilo de esa carne hacen falta 15,400 litros.

Huella hídrica (HH). Es el volumen total de agua dulce utilizado directa o indirectamente para producir un producto o servicio, ésta puede ser dentro de un área geográfica, una cuenca hidrográfica o un país ya que define el agua empleada en los procesos productivos que tienen lugar en dicho territorio

En general las carnes son los PRODUCTOS MÁS LASTIMADOS en este baremo, pues se mide no sólo el consumo de agua del animal, sino el de los productos que precisan para su alimentación (pastos, forraje) así como la contaminación que producen.

En el caso del cerdo o del pollo, las cantidades también son muy elevadas. La huella hídrica mundial de los pollos entre los años 1996-2005 sumó los 255,000 millones de litros, el 11% del total de la huella hídrica de animales de granja, según los cálculos de la herramienta para medir esta huella.

La conclusión más simplista podría ser la conveniencia de la dieta vegetariana, aunque no es exactamente así. Los cereales, por ejemplo, precisan una gran cantidad de agua. El arroz 2,600 litros sólo para un kilo o 1,800 en el caso de los macarrones.

Además, no en todos los países el consumo es similar. Mientras para obtener un kilo de aceitunas en España se precisan 2,700 litros, en Turquía un país relativamente cercano y del entorno mediterráneo supera los 9,000 litros. Hay países, como China, cuya huella hídrica de sus alimentos se dispara aunque no el impacto global, porque depende de áreas geográficas.

 

Huella hídrica del crecimiento del cultivo (HH cultivo). Se evalúa a partir de la suma de sus tres componentes. HH azul: consumo de los recursos de aguas superficiales y subterráneas (riego). HH verde: consumo de los recursos de agua de lluvia (precipitación). HH gris: volumen de agua dulce que

es necesario para asimilar la carga de contaminantes (insumos) para el caso de la agricultura En España, la huella hídrica como país se calcula en 2,325 litros/persona/año, en China es de 700 y en Estados Unidos de 2,500; mientras que la media mundial es de 1,385 litros. Lógicamente, en los países desarrollados la huella suele ser superior a la media. El 70% del consumo hídrico individual en los países se lo llevan los alimentos y el otro 30% a otros productos.

 




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