Nuestas Semillas

¿Cómo saber si una semilla es de calidad?


El éxito de todo cultivo inicia con la semilla, una semilla de calidad debe tener una viabilidad elevada, esto quiere decir que germine la mayoría de ellas y lo haga de manera homogénea, además de hacerlo bajo condiciones ambientales adversas como las presentes en campo abierto. Todas estas características las apreciaremos desde el momento del establecimiento de los semilleros hasta realizar el trasplante.

Este artículo tiene como fin servir como guía para aquellos agricultores primerizos sin la suficiente experiencia o bien aquellos interesados en mejorar el inicio de la producción y obtener plántula de mayor calidad.

El Vigor, la Sanidad, la Viabilidad y la Germinación son las cuatro características principales tomadas en cuenta en una semilla para poder evaluarla y determinar si es de buena calidad.

La Germinación de una semilla de buena calidad debe ser rápida, de manera uniforme, ya que buscamos tener una cobertura rápida del suelo, esto es necesario por la competencia con las malezas, plantas altamente competitivas que de establecerse primero y ganarle a nuestro cultivo reducirán su rendimiento. Una germinación rápida también ayuda a reducir perdidas por el ataque de patógenos presentes en el suelo como hongo, bacterias e insectos, además de evitar ser comidas por roedores y aves.

El segundo punto a conocer de nuestra semilla es la Viabilidad, esto quiere decir si el embrión se encuentra vivo o no, en pocas palabras esto nos va indicar si la semilla puede germinar. La muerte del embrión la podemos adjudicar al desgaste natural ocurrido a lo largo del tiempo, a la forma de su almacenaje y su conservación; humedad ambiental baja aunado a temperaturas altas llevan a un decaimiento en la calidad.

Por último, la forma en que fue cosechada y trasportada, son factores que influyen en su viabilidad si la cubierta de la semilla se daña o se quiebra la germinación no se llevara a cabo.

El Vigor es la capacidad de una semilla para germinar bajo condiciones de siembra no apropiadas para su especie, además de tener la capacidad de producir plántulas de desarrollo uniforme y fuertes bajo condiciones ambientales desfavorables, una semilla con buen vigor mantiene un buen porcentaje de germinación después de un periodo largo de almacenaje.

Por último, e igual de importante, la sanidad de la semilla, para garantizar su germinación y posterior establecimiento es importante que se encuentre libre de hongos, bacterias y virus, garantizando de este modo no dispersar enfermedades y acarrear problemas futuros que nos lleven a una perdida en el rendimiento.

En casa de manera práctica y rápida podemos hacer pruebas previas a realizar la siembra con la intención de poder apreciar y conocer el estado de la semilla. La muestra que tomemos debe ser representativa tratando de elegir semillas de todo el lote para obtener datos más innegables que nos ayuden a determinar si es mejor comprar semilla nueva o realizar la siembra con ella. Por ejemplo, si la compramos por gramo lo mejor sería poner a germinar 10 semillas por gramo con 3 repeticiones, semillas pequeñas, pero para semillas un poco más grande podemos tomar muestras de 3 a 5 semillas.

Las pruebas de germinación se pueden hacer en servilletas de cocina siendo necesario humectar a diario el papel, colocándolas dentro de bolsas de plástico limpias, situadas dentro del horno de la estufa para que el calor emitido por uso habitual de las parrillas proporcione la temperatura necesaria para ayudar a la germinación. Al pasar de los días notaras como irán germinado las semillas, determinando de esta manera el porcentaje de germinación, con este dato sabrás cuanta semilla es indispensable establecer para aprovechar al máximo el espacio destinado para tu cultivo.

Lo anterior nos ayudara a conocer tres de los cuatro parámetros tratados anteriormente, la viabilidad, la germinación y el vigor; lo podremos notar en el porcentaje y la rapidez con la cual germinen, la prueba para conocer la sanidad es un poco más complicada de realizar, para ello es necesario medios de cultivo estériles ricos en nutrientes, elementos estimulantes para hacer salir de la semillas a los patógenos, pero a simple vista si notamos cambios en la coloración de la semilla con la formación de algodoncillos o sustancias acuosas esto nos indicara la presencia de algún hongo o bacteria.

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