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¿Es posible ser agricultores espaciales? La segunda parte de una aventura agrí­cola de finales del siglo XXI


Bien, después de los planteamientos y opciones exploradas en la aparte anterior continuamos con los proyectos que se gestan y podrían dar vida a nuestro sueño espacial y presentar una solución al problema alimenticio-poblacional de finales de siglo.

A continuación se describen algunos de los proyectos que apuntan a investigar, obtener y generar información para la producción de alimentos y generación de oxígeno en el espacio.

 

El Centro Epcot.

Este proyecto que aborda el problema de la reproducción de ecosistemas terrestres es el Centro Epcot de Walt Disney World, en Orlando, Florida, donde se ha diseñado una muestra espacial llamada “Las Tierras” que simulan la producción de alimentos en el espacio. Antes que sea posible cultivar con éxito plantas en condiciones de atmósfera cero han de resolverse numerosos problemas.

 

 

El Proyecto Edén. Se ubica en una vieja cantera de caolín cerca de St Austell en Cornualles, en el sudoeste de Inglaterra. En un terreno de 50 hectáreas, que incluye jardines externos, y en él se construyó el invernadero más grande del mundo.

Consiste de un sistema de varios invernaderos en forma de cúpulas de estructuras geodésicas, de acero y plástico, constituyendo los invernaderos más grandes del mundo.

 

La cúpula más grande mide unos 200 metros de largo, 100 metros de ancho y 65 metros de alto, con una superficie de 1.55 hectáreas, en ella se estableció el

ecosistema de las zonas húmedas de los trópicos, otros ecosistemas se encuentran en domos de 35 metros de alto, 65 metros de ancho y 135 metros de largo, con 650 metros cuadrados de superficie.

Los domos fueron cubiertos con hexágonos con un promedio de nueve metros de largo cada uno, siendo el más grande de 11 metros, fabricados con ETFE (etileno, tetra flouro etileno copolimero) de tres capas, que es un material ultraliviano con peso del uno por ciento del cristal y una vida útil de más de 25 años.

La idea de su creador, Tim Smit, fue de crear un inmenso jardín con todas las plantas del mundo entero. Así que unas de las cúpulas está dedicada a las zonas tropicales, otra refleja el Mediterráneo, Sur de África y California con plantaciones de olivos y vinyas, otra área de 12 hectáreas abierta al clima, contiene plantas locales, de Chile, Los Himalayas y Australia. Para ello se tuvieron que remover dos millones de toneladas de arcilla y se introdujeron 90 mil toneladas de tierra fértil.

 

La NASA, Mars Plant Experiment. Un grupo de investigadores ha propuesto incluir un experimento de crecimiento de plantas en el próximo rover que la NASA enviará a Marte, que tiene previsto su lanzamiento a mediados de 2020 y aterrizará en el planeta rojo a principios de 2021. El proyecto se llama Mars Plant Experiment (MPX).

La finalidad es levantar una base permanente y sostenible en Marte, con la finalidad de ser capaces de determinar al menos qué plantas pueden crecer allí. Este sería el primer paso para enviar las semillas allí y verlas crecer.

El MPX está diseñado para que sea totalmente autónomo e independiente, lo que elimina la posibilidad de que la vida de la Tierra pueda escapar y tal vez conseguir un equilibrio en Marte. El experimento podría emplear una caja transparente que se colocará en el exterior del futuro rover. Este contenedor mantendría el aire de la Tierra y alrededor de 200 semillas de Arabidopsis, una pequeña planta con flores que se utiliza comúnmente en la investigación científica.

Las semillas recibirían agua cuando el rover aterrizase en Marte, y así, se las dejaría crecer durante dos semanas aproximadamente. MPX proporcionaría un examen para estos organismos del medioambiente de Marte, con niveles relativamente altos de radiación y baja gravedad, que es aproximadamente un 40% más fuerte que la de la Tierra.

Este experimento sentaría las bases para futuros invernaderos en una base sostenible en Marte. Además de sus potenciales beneficios científicos, MPX proporcionaría a la humanidad un momento histórico. Sería el primer organismo multicelular que crezca, viva y muera en otro planeta.

Lo que convertiría y ampliaría nuestro horizonte agrícola-espacial.

En conclusión nuestra propia “Guerra de las Galaxias” tendrá como objetivo entender la corteza marciana y la forma en desarrollar nuevamente la agricultura, en otro planeta.




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